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viernes, 25 de julio de 2014

Cerebro y corazon



No me beses mujer de esa manera
comiendo de mi carne al compás de la lluvia,
mojando el bordes de mis deseos
con la pasión que brota
de tu cuerpo,
envenenando pócimas ocultas
donde tú sólo sabes.
No me muerdas la boca
ni te quedes mi  lengua  en la garganta,
mientras descubro las mieles
que emanan de todos tus sentidos,
no dejes tu corazón en mis labios
que ya tiene bastante mi cerebro.

jueves, 24 de julio de 2014

Preludio



Te esperé en la invisibilidad de la tarde,
supe que vendrías,
acaricié tu recuerdo detalladamente
empecé por los cabellos, mis manos los acariciaron,
enredaron,  tensaron, anudaron,
y finalmente los empuñaron en la nuca
cual jinete la cola de su nueva cabalgadura,
giré tú cara hasta la mía, hundí mis ojos en tu mirada
los cerraste, los besé, mordí los labios, el cuello
atrapé entre mis dientes  los pezones,
tu pecho todo, arrancando cuanto me impedía
saborear la carne ardiente,
bajé con mis labios  por la espalda cuello abajo,
espina dorsal dibujada a golpe de lengua
hasta las nalgas,
abriste las piernas paso a paso
y cuando te dejé caer sobre el sofá
tus muslos cual alas de mariposa en vuelo
mostrando sus entrañas
se abrieron sin pudor
y volví a mordisquear a lamer, poco a poco
lentamente, llegando  donde sé que deseas,
cierras suavemente los muslos y me atrapas,
allí donde tu esencia me regala su aroma,
allí donde me llenaré de ti cuando estés.

miércoles, 23 de julio de 2014

Libre


Nunca sabemos cuál será la última tarde
el último café, la última atadura,
nunca podemos imaginar ese lazo que se suelta
y deja el cabo colgando hasta la eternidad,
quedando allí olvidado, perdiendo el camino
que le guió tantas veces hasta que la piel se dolía,
no somos capaces de predecir
donde caerá el látigo por última vez
ni cuando los ojos verán el corazón antes que el rostro,
a veces queremos adivinarnos
pero quedamos ciegos ante huellas vitales
que no que no quedan en la piel
y cambian el sabor del  café
que no llegamos a beber
aún cuando no sabemos que no habrá otros
y un día despertamos a la oscuridad del amanecer
y ayer fue la última tarde
y mañana el primer día sin después
y un cabo anda suelto en el corazón.

Hasta que duren...



Yo no quiero recrearme en tu sexo,
ni que mi boca viaje por tu cuerpo
acariciando tus senos o besando el ombligo,
solo quiero besarte, una, dos, mil veces
dejar mis labios dibujar los tuyos suavemente,
dejar mi lengua acariciarlos húmeda, insaciable,
dejar mi aliento que se pierda en el tuyo
hasta que sea incapaz de separarlos,
de saber si respiras, si respiro
o simplemente respiramos,
solo quiero nuestras leguas en un abrazo eterno,
que tus labios se tomen la revancha
y vistan los míos de cálida humedad,
lentos, suaves, hasta que mis ojos
cerrados se pierdan en el infinito
de mis sensaciones,
hasta que los tuyos no quieran abrirse,
hasta que duren los besos.