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sábado, 4 de octubre de 2014

Bendito momento



Bendita tu belleza, tu armonía con el tiempo,
bendita la luz que te envuelve
como una nube de redención
para soltar las amarras de mis miedos,
tu abriste mi encierro, liberaste mi alma,
te amé en silencio y a gritos,
como quien comienza una travesía
en mares apacibles
con la luz de tus ojos por destino,
eres mi faro en noches de insomnio,
mí sol en días rizados por cúmulos grises,
eres mi destino final,
la que aguarda erguida,
mientras yo soplo mi brisa borrascosa,
para perpetuarnos en el tiempo
disfrutando la paz de un trozo de mundo
en el que no florezcan las tormentas.