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sábado, 26 de julio de 2014

El color de tu piel

Tú cuerpo virginal colma de luz la noche,
seduciendo  mis ojos que no ven más allá de tú piel,
mis manos como palomas mensajeras del deseo
vuelan tus glúteos expuestos a mi codicia
tus poros, exhalan el aroma del sexo
y hacen que mi boca sé llene de líquido lascivo
que se desborda y corre por tú espalda
en busca de rincones más oscuros
donde el calor le cubra.

He dejado de verte porque la avidez
por tus formas nubla mi mirada,
porque tú dorada piel
invita a saciar mis apetitos,
porque tus formas perfectas
incitan mis labios
a modelar la arcilla que te forma
para impaciente pasear mis ganas
por cada rincón de tu efigie
disfrutando olores y texturas.
Hasta que el silbido de la fusta
te hace gritar de dolor y placer,
hasta que el cansancio nos venza
hasta que el  sol nos despierte del sueño

viernes, 25 de julio de 2014

Cerebro y corazon



No me beses mujer de esa manera
comiendo de mi carne al compás de la lluvia,
mojando el bordes de mis deseos
con la pasión que brota
de tu cuerpo,
envenenando pócimas ocultas
donde tú sólo sabes.
No me muerdas la boca
ni te quedes mi  lengua  en la garganta,
mientras descubro las mieles
que emanan de todos tus sentidos,
no dejes tu corazón en mis labios
que ya tiene bastante mi cerebro.

jueves, 24 de julio de 2014

Preludio



Te esperé en la invisibilidad de la tarde,
supe que vendrías,
acaricié tu recuerdo detalladamente
empecé por los cabellos, mis manos los acariciaron,
enredaron,  tensaron, anudaron,
y finalmente los empuñaron en la nuca
cual jinete la cola de su nueva cabalgadura,
giré tú cara hasta la mía, hundí mis ojos en tu mirada
los cerraste, los besé, mordí los labios, el cuello
atrapé entre mis dientes  los pezones,
tu pecho todo, arrancando cuanto me impedía
saborear la carne ardiente,
bajé con mis labios  por la espalda cuello abajo,
espina dorsal dibujada a golpe de lengua
hasta las nalgas,
abriste las piernas paso a paso
y cuando te dejé caer sobre el sofá
tus muslos cual alas de mariposa en vuelo
mostrando sus entrañas
se abrieron sin pudor
y volví a mordisquear a lamer, poco a poco
lentamente, llegando  donde sé que deseas,
cierras suavemente los muslos y me atrapas,
allí donde tu esencia me regala su aroma,
allí donde me llenaré de ti cuando estés.

miércoles, 23 de julio de 2014

Libre


Nunca sabemos cuál será la última tarde
el último café, la última atadura,
nunca podemos imaginar ese lazo que se suelta
y deja el cabo colgando hasta la eternidad,
quedando allí olvidado, perdiendo el camino
que le guió tantas veces hasta que la piel se dolía,
no somos capaces de predecir
donde caerá el látigo por última vez
ni cuando los ojos verán el corazón antes que el rostro,
a veces queremos adivinarnos
pero quedamos ciegos ante huellas vitales
que no que no quedan en la piel
y cambian el sabor del  café
que no llegamos a beber
aún cuando no sabemos que no habrá otros
y un día despertamos a la oscuridad del amanecer
y ayer fue la última tarde
y mañana el primer día sin después
y un cabo anda suelto en el corazón.