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jueves, 5 de junio de 2014

Casi un soneto para ti.



Créeme, ansío locamente poseerte
y saborear  tu cuerpo codiciosa
te veo desnuda, ardiente, temblorosa
y sólo pienso un día retenerte.

No sé  como decirte que mis ojos
ven demonios que salen de tu boca
para morder la mía en furia loca
en inmenso festín de diablos rojos.

Luego presa de gusto y expectante
por la voracidad que me trastoca
yo busco ávida, febril, jadeante

la anhelante matriz entre tus piernas
y succiono su esencia lujuriosa
hasta que se derrumban tus esquemas.

martes, 3 de junio de 2014

Concupiscencia



Ya no puedo mirarte
mis carnales ojos
despiadadamente te desnudan,
 arrancan tu ropa
y de tus senos brotan pájaros
que ponen mariposas
en mi estómago
y mi cuerpo encendido
y tú que me interrogas,
en tumulto te grito mis pasiones
y hago brotar las tuyas,
entre el coro de voces
descubro tus caderas,
me aferro a sus formas,
me recreo
e impaciente, con saña,
revuelves cada forma de tu sexo
para sacar mi savia.

domingo, 1 de junio de 2014

Cómo hacerte el amor



Cada día imagino, cada día,
cómo hacerte el amor
sin repetirme.
veo mi lengua que viaja
por tu espalda
jugar entre colinas
hasta morder la nuca
avivando mis húmedo deseos
allí donde los cuerpos
han buscado
su formas en cóncavo o convexo
Y te giro la cara y nos besamos
hasta darte la vuelta
y mis senos que bailan con los tuyos,
una danza explosiva
 impetuosa
y las flores de los “imposibles”
se funden en un beso apasionado
intercambian latidos, se enfurecen,
hasta llevar su furia a las gargantas
que aúllan su andanada de suspiros.
Para después
cogerte entre mis brazos,
fabricarnos un sueño hecho  de goce,
imaginando otras tantas veces,
como hacerte el amor sin repetirme.

Insomnio



La noche se llenó de ecos
la carne seca
sobre la carne fresca
recordando heridas de ayer
para curarlas.
Dejando huellas que limpian,
purifican los deseos,
haciendo de cada movimiento
un nuevo camino
sobre el que surcarán
besos y caricias.

Entre el crepúsculo y la aurora,
cual marino,
me recreo en la red que te envuelve
y cierro nuevos nudos
que perpetúen el instante,
para, paso a paso,
apresar entre pinzas tus pezones
o los labios abiertos entre tus piernas,
expectantes a un nuevo roce
dejando correr sus ambrosías
río abajo
y desatando la lujuria de los míos.

Y el astro rey avisa su llegada
cuando cabalgo tu boca
camino al Arco Iris.