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jueves, 12 de junio de 2014

Para una flor



Hoy no es un día cualquiera
porque temprano en la mañána
imperceptiblemente miraste a mi ventana
no pude verte, no me percaté de tu presencia
pero estuvistes allí. entre las rosas y las espinas,
entre el placer y el dolor
y me pregunto cómo será tu mirada
cuando contemplas tanto consuelo
y desconsuelo,
tanto amor en medio de una contienda
que a veces comienza en versos,
para seguir en besos, 
pasando por cueros y atadaduras
y culminando en étaxis o viceversa,
porque no siempre crecen  las flores que más riegas,
algunas necesitan ser podadas
y las tijeras duelen
y la uña del jardinero
quitando los esquejes,
también duele
pero ellas lo necesitan
y a mi me encantan las flores.
Por eso, hoy no es un día cualquiera
hay una flor que adorna la primavera de mis versos
y aun no está podada
ni siquiera bañada por los besos.

Desafío al tiempo


Quiero llegar al centro de nuestros
deseos,
buscaré los caminos olvidados,
los besos en la nuca,
los labios en la espalda,
las caricias de terciopelo ardiente,
suave, húmedo, voraz
recorriendo tu cuello, tu pecho,
tus senos
paseando por tus cimas y laderas,
sin olvidar rincones por húmedos y oscuros,
sin olvidar caricias insanas, lujuriosas,
insaciables como tu piel,
como tu sexo, como tus ganas.
Sin dejar que el amanecer
apague las luces de la concupiscencia.

lunes, 9 de junio de 2014

Contención



Ya sabes que te amo,
al menos explícitamente,
creo que ya tu cuerpo
presentía mi andanada de deseos
y que expectante
ansía sentirse conquistado
por una invasión libidinosa,
“impura”,
que tal vez tu mente
juzgue mercenaria
y aún así,
acaba de empezar
mi loca pesadilla,
el calor de tu cuerpo,
el despertar de tus senos
a una caricia,
el olor que despides
más allá de la piel,
me parecen posibles
y el mío responde,
no existen muros para la
contención
y comienzo a bailar
la danza del amor en solitario,
sólo y únicamente en honor,
a la más exquisita de las mujeres

sábado, 7 de junio de 2014

Equívoco



Parecía ser
la sumisa perfecta,
no hubo reparos en el sexo,
mis uñas se clavaron en su espalda
la recorrieron de punta a punta, mientras
su cuerpo se retorcía de placer,
pero mantuve la prudencia,
nada se había pactado,
nada se habló antes de aquel momento,
era una más, un amor de una tarde,
aún así,
creí haber encontrado
la sumisa perfecta
y no pude contenerme
mis dedos se aferraron a sus pezones
tirando sin control,
su excitación crecía cada vez más
hice bridas con su pelo
y la cabalgué cual potra desbocada.
Pasaron días, noches,
el dolor y el placer fueron creciendo
sobre aquel cuadrilátero,
más la realidad se impuso
en el día a día,
su transformación
se manifestaba en cada acto,
ya no se sometía, quería someter,
ya no obedecía,
quería ser obedecida
y la perfección
dejó un espacio desierto
por el que se fueron los deseos.

viernes, 6 de junio de 2014

Oración



Haré con tu pelo un rosario
que baje por tus pechos
hasta tocar el musgo entre las piernas,
para cuando te bañes en lágrimas de nube
y retoces sobre el leopardo
que me da la bienvenida en tu salón,
detallar sus cuentas
una a una,
a partir de tu frente,
buscando entre tus senos,
tal vez más allá de tus pies,
más allá,
dónde terminan tus piernas
y  mi oración
llega hasta el infinito.